martes, 4 de marzo de 2008

Nota aparecida en el periódico La Jornada de Oriente: "A punto de aprobarse la ley para el fomento del libro, Profética busca convencer a senadores"

A punto de aprobarse la ley para el fomento del libro, Profética busca convencer a senadores

A punto de que el Senado de la República apruebe la Ley para el Fomento del Libro y la Lectura “por unanimidad”, como lo ha expresado la legisladora María Rojo, esta iniciativa –a 18 meses de ser vetada por Vicente Fox– sigue encontrando oposición entre algunos libreros, escritores y promotores de la lectura. En ese sentido, como una propuesta de ejercicio de ingenuidad ciudadana, Profética la Casa de la lectura (7 Sur 301) exhorta a la población a escribirle a los senadores poblanos para pedirles que se instruyan en el tema y aprueben la ley, que en este momento se encuentra en proceso de discusión.
De acuerdo con el mensaje que hacen circular por internet, a interesados en el tema, recomiendan escribirle a Melquiades Morales Flores (mmorales@senado.gob.mx), Marco Humberto Aguilar Coronado (haguilarcoronado@senado. gob.mx), y Rafael Moreno Valle (rmvalle@senado.gob.mx), representantes poblanos en la Cámara Alta, para lograr el apoyo a todos los involucrados en la cadena del libro, que va desde los distribuidores, editores, hasta las librerías.

Luego de año y medio de permanecer “parada” en la Cámara de Senadores, las comisiones de Educación y Cultura reiniciarán la discusión en dos semanas. Esta ley fue devuelta a la Cámara Alta por las observaciones hechas por el entonces presidente Vicente Fox, quien vetó la legislación aprobada por el Congreso de la Unión en 2006, incluyendo el precio único del libro en todo el país.

Sobre este tema, el Conaculta afirma que México es uno de los principales países en producción editorial de América Latina y aunque reconoce que la comercialización de libros sí enfrenta limitaciones al existir solamente 600 librerías y 900 puntos de comercialización, resalta que la Red Nacional de Bibliotecas Publicas cuenta en la actualidad con 7 mil 200 establecimientos que cubren 92.71 por ciento de los 2 mil 455 municipios en el país.

La ley introduce, entre otros aspectos, las siguientes grandes novedades: establece que la SEP y el Conaculta la obligación de participar en la formación de lectores y el compromiso de determinar el Programa de Fomento para el Libro y la Lectura; además que es una obligación de la SEP la dotación de acervos para las bibliotecas de aula y escolares, lo que garantiza la supervivencia de este programa; la creación de un Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura, como un espacio de concertación entre los diversos eslabones de la cadena del libro: autores, editores, impresores, papeleros, distribuidores, libreros, bibliotecarios, lectores; y sobre todo el sistema de precio único en el país.

No obstante, las críticas señalan que de aprobarse generaría monopolio de ciertos editores, cuestionan que en su esencia no es una ley del libro sino del precio único, que privilegia el editor y no al librero o al escritor, que no fomenta la lectura y que sigue omitiendo asuntos relacionados con la cadena de producción y distribución del libro en México.

El editor Miguel Ángel Porrúa asegura que no debe aprobarse esta ley si no hay una discusión sobre la situación del libro en México, que hoy es controlada por cuatro grandes grupos trasnacionales frente a los cuales las editoriales nacionales compiten en desventaja. Se trata de Random House Mondadori, perteneciente a la alemana Bertelsmann; Santillana del corporativo español El País; Planeta, también español, y Lagardère, corporativo francés al que pertenece Grupo Anaya.

De la misma opinión es Pedro López, director general de librerías El Sótano, quien acepta estar contra esta ley por el tema del precio único. “Los editores quieren el precio único para bajarnos los descuentos a los libreros, ellos nos dicen: ‘Si hay precio único tú ya no vas a dar el 30 por ciento de descuento, vas a darlo al 100 por ciento; por eso te voy a bajar mi descuento, te doy menos, pero vas a ganar más’”.

¿El precio único será la medida de democratización de acceso al libro?

El precio único es una medida que busca que todos los habitantes de México tengan más y mejores oportunidades de encuentro con los libros, pues al establecer que haya un mismo precio de venta al público para cada libro, alimenta que haya más y mejores librerías. También contribuye a que haya libros de todos los temas y gustos a precios accesibles.

El sistema de precio único ha estado en vigor desde hace más de 100 años, en varios países de Europa. Actualmente está en vigor en España, Francia, Dinamarca, Alemania, Argentina, Japón y Corea, entre muchos otros países, y varios están en proceso de adoptarlo, como Bélgica, Ecuador y Chile. En todos ellos ha colaborado a que puedan competir con mayor equidad editoriales y librerías grandes y pequeñas, y a que el público pueda tener una mayor cantidad de libros diferentes a su alcance.

¿Por qué es bueno para los lectores?

Porque contribuye a que haya mucha mayor diversidad de libros; porque la experiencia dice que mantiene el precio de los libros por debajo de la inflación; porque acerca el libro a toda la población; porque impide la discriminación geográfica, es decir, que los que viven fuera de la capital paguen más, tengan menor surtido y se encuentren más alejados de ellos. Además hace que se distinga a las diferentes librerías por la calidad de su atención y su surtido.

Asimismo, porque evita las enormes disparidades de precios que existen hoy en el país; porque permite que todos tengamos la confianza de que en cualquier lugar encontraremos el mismo libro al mismo precio.

¿Por qué impide el precio único que hayan descuentos?

Existen varias razones. La primera y más importante es porque los descuentos que se ofrecen son artificiales, pues se aumenta el precio de todos los libros y sólo en algunos lugares ofrecen “realmente” descuento. Conjuntamente, los descuentos son discriminatorios pues se privilegia algunas zonas en perjuicio de otras.

En ese tenor, el sistema de precio único democratiza el acceso de la población al libro y genera más librerías, por tanto más oportunidades de crear lectores.

Actualmente, México tiene un índice de librerías por habitante muy por debajo de los países de Europa, e incluso América Latina. Más de la mitad de los mexicanos viven en municipios que no tienen librerías.

Hace 40 años, en el país había mucho más librerías por habitante que hoy. En los últimos 15 años cuatro de cada 10 librerías de México han cerrado, esta situación va en ascenso. En los países en que el precio único se aplica, se ha comprobado que no sólo se ha detenido esta tendencia, sino que han generado condiciones para que abran nuevas librerías, lo que facilita el acceso del lector al libro. Para mayor información visite la página: www.leydellibro.org.mx.
(Yadira Llaven)
Jornada de Oriente
Martes 4 de Marzo de 2008