jueves, 22 de septiembre de 2005

"Ballenas" de Gabriel Wolfson


Ballenas, un libro de música y ciudad

Gabriel Wolfson, autor de este libro publicado hace un año por el Fondo Editorial Tierra Adentro, obtuvo el Premio Nacional de Cuento Joven Julio Torri 2003.

El jueves pasado se presentó en Profética, de manera informal, el libro Ballenas, de Gabriel Wolfson; con las intervenciones del músico Jaime Wolfson; el periodista Óscar López; y José Luis Escalera, quienes conversaron con el autor sobre su obra.

Esta charla, a la que asistieron cerca de un centenar de personas, festejó el cumplimiento de un año desde la publicación del libro, que no había sido presentado oficialmente.

Numeroso público, alumnos de literatura así como escritores consagrados como Jorge Volpi colmaron el patio de Profética para acompañar a Wolfson esta tarde memorable.

El género restringe

Durante la presentación, Wolfson comentó que le “gustaría” pensar que lo que hace no es cuento, ni novela, “desde cierta perspectiva esas dos palabras pueden querer decir un género literario más o menos ya establecido y cuando decimos eso, pensamos en ciertas pautas, limites que el propio género impone”.

Dijo que hasta Ballenas “había escrito más o menos clásicos, que alguien los leía y que fácilmente podía decir éste es un cuento” y que la búsqueda de “otra forma de escribir, diferente a lo que había hecho antes”, no fue algo conciente.

Comentó que lo contenido en este libro “es lo que reconozco como mío, lo que escribí antes ya no le encuentro ningún valor, yo ya no me reconozco ahí, no tiene nada que ver conmigo, parece que hubiera sido escrito por un marciano inmaduro”.

Ni cuento, ni novela

Dijo que sus escritos “más bien podrían llamarse relato, en el entendido que relato puede ser todo o puede ser nada; y como dice la contraportada de libro, un relato es una narración que está escrita en prosa, punto”.

Aseveró que “las cuestiones de la extensión o de ciertas características intrínsecas del género cuento, del género novela, he intentado no tenerlas en cuenta al momento de escribir, he tratado de no pensar que si estoy escribiendo un cuento o una novela”.

Mercado editorial

Señaló que “una de las broncas para la difusión del cuento y el relato “son las condiciones del mercado editorial; ahora mismo, nada que no sea novela, se vende, eso está así de claro, como en otra época el género predominante era el teatro, como en algunos momentos lo ha sido la poesía, ahora está absolutamente claro que es la novela”.

Comentó que “a veces por razones del mercado editorial, incluso a libros de cuentos o de cosas raras le ponen novela, estoy pensando en un libro de un alemán llamado (Winfried Georg) Sebald, el libro se llama los emigrados y para mi clarísimamente son cuatro historias, que podríamos decir son cuatro relatos largos o cuatro novelas cortas, en fin, cuatro narraciones que no constituyen una trama entre sí, es decir, se pueden leer de manera independiente”.

Consideró que catalogar como novela en la publicación o en las reseñas algo que “claramente no lo es” resulta “una tontería absoluta o está bien y le decimos novela o cualquier cosa que tenga más de cien páginas y esté empastada”.

Lectores concretos

Aseguró que cuando escribe no piensa en los lectores ni en las condiciones del mercado editorial, “a lo mejor porque cuando no te publican y cuando no tienes un agente, supongo que es mucho más fácil decir que esas son barbaridades y yo soy un escritor puro; a lo mejor cuando te empiece a ir bien en ese sentido, empieces a ver las cosas de otra manera”.

Afirmó que cuando escribe piensa en sus personajes y en sus lectores, “pero no en general pienso en cuatro o en cinco personas muy concretas que son mis primeros lectores, y que me funcionan distintos parámetros, son como espejos de mi propia idea o de mis propias dudas sobre qué cosas escribir, no en sí lo van leer mil personas o se van a publicar en quién sabe donde”.

Personajes con voz propia

Durante la charla, los comentaristas y el propio autor coincidieron en que los temas centrales del libro son “la música y el mundo de los músicos, la ciudad y la renuncia a la ciudad”; sin embargo, enunció Wolfson, “los textos narrativos no se escriben con temas, sino con historias, con escenas, personajes y diálogos concretos”.

Sobre los personajes de los textos que conforman Ballenas, aseveró que “son muy parecidos, casi podría decir que los seis personajes son muy parecidos entre si, si no es que, en un sentido metafórico, son el mismo”.

Explicó que el libro no describe a los personajes que forman parte de las historias, “ellos mismos se describen de manera indirecta a través de sus voces, de lo que dicen y como lo dicen y eso es lo que hace diferente a este texto de lo que he escrito en otras ocasiones”.



Gabriel Wolfson y Ricardo Téllez Girón tomando un trago antes de la presentación.


Del relato a la novela

Aunque consideró que el relato “es el espacio natural” en el que se desarrollan sus historias, no descartó la posibilidad de incursionar en la novela:

“Ahorita estoy escribiendo una historia que en principio iba a ser algo así, pensaba en un libro que iba a tener dos relatos largos de 30 o 35 páginas y formarían juntos un librito, y resulta que el primero de esos relatos, que es en el que estoy trabajando, se va haciendo un poquito más largo”.

Aclaró que esto no significa “que vaya a ser una novela, no lo sé, o en todo caso no importa, la historia pide más páginas”, aunque tampoco “diría que no estoy escribiendo una novela, si sale algo de cien páginas y dice esto es novela, bien, tampoco tengo ningún problema, al final eso no importa, importa que alguien lo lea o no, que le diga algo la historia”.

Gabriel Wolfson

Estudió la licenciatura en literatura en la Universidad de las Américas, Puebla y el doctorado en literatura en Literatura Española e Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca, España.

Ha publicado Muerte sin fin: el duro desdeo de durar (Universidad Veracruzana, 2001); el libro de cuentos El pozo de los deseos (Universidad Autónoma de Puebla, 1997) y, recientemente Las rutas de pascual, en colaboración con el fotógrafo Jorge Lépez Vela. Es colaborador habitual de la revista Crítica y profesor de tiempo completo en la UDLA.

Sus cuentos han aparecido en revistas y suplementos y han sido incluidos en varías antologías recientes como en Nuevas voces de la narrativa mexicana o Los mejores cuentos mexicanos. Ballenas ganó el Premio Nacional de Cuento Joven Julio Torri 2003, convocado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Programa Cultural Tierra Adentro, y el Instituto Coahuilense de Cultura.


Iris García Cuevas

Intolerancia

23 de Septiembre de 2005