miércoles, 5 de marzo de 2008

"Maquío, mi padre" de Tatiana Clouthier

El 5 de marzo a las 19:00 horas se presentó el libro "Maquío, mi padre" (Grijalbo Mondadori, 2007) de Tatiana Clouthier. A 18 años de la muerte del político panista Manuel J. Clouthier, su hija Tatiana escribe esta biografía en la que presenta a su padre un símbolo de la transición democrática.
A través de testimonios, entrevistas y documentos personales, Clouthier señaló que es “abrir un boquete en el sistema político y social mexicano, con el propósito de invitar a cada ciudadano a asumir su compromiso personal de transformación.”.
Myriam Arabian, Tatiana Clouthier y Luis Javier Garrido
En la presentación participaron también el politólogo y colaborador de La Jornada Luis Javier Garrido y Myriam Arabian, de quién transcribimos el texto que leyó esa noche:
La libertad, (…), es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.
Miguel de Cervantes Saavedra


“Por la libertad” frase que resume el sentido que Manuel J. Clouthier del Rincón conocido como el “Maquio” le da a su vida…….y a su muerte…….
Vida que toma vida a través de las páginas de un libro que escribe Tatiana; su hija dictado por los muchos momentos que compartieron, ideales por los que lucharon, alegrías y penas comunes y la influencia de un hombre extraordinario, que supo entender y asumir su papel de ciudadano, padre de familia y personaje de la vida política de México.

Tatiana logra deslindar al educador, del emprendedor, del hijo, del político, es decir al hombre del ideólogo, sin caer en el elogio fácil, pero buscando construir un retrato fiel y nítido de su padre.

Tatiana logra mostrarnos al Maquío cercano y tierno, fiel a sus convicciones, fiel a los amigos, fiel a su patria…

Un hombre que es parte de una generación de mexicanos y mexicanas del siglo XX, que vieron amenazados sus derechos y sus libertades, y que tuvieron la clara conciencia que la democracia es El Camino para recuperarlas y heredarlas a las futuras generaciones.

“Por la Libertad” este hombre logra abrirle un “boquete al sistema político y social”, encabezando una lucha primero, desde el Movimiento Familiar Cristiano, donde inicia su vida de servicio concibiendo a la familia como la cuna del amor, “donde se aprende a amar a los desiguales”.
Mas tarde como líder de organismos empresariales, asume su responsabilidad social a través de un liderazgo auténtico, diferente del líder autoritario, del líder paternalista o del líder demagogo.

Y finalmente a través de su participación política desde el Partido Acción Nacional, en donde encuentra eco a sus anhelos de solidaridad, subsidiariedad y bien común, en los años del México autoritario, monopartidista y de democracias simuladas.
Busca hacer realidad su ideal que nace como él mismo lo dice de “llenar mi alforja de grandes y valiosas experiencias “

“Por la libertad” es la herencia que deja tatuada el padre a su hija desafiando el paradigma del género; y que desde diferentes campañas electorales, desde el servicio público, desde la curul 206 en la LIX Legislatura y ahora tomando una pluma, ondea la bandera que la muerte inexplicable pero presentida arrebató a su padre.

“Por la libertad” este libro debe ser un recordatorio para todos y cada uno de nosotros que es posible luchar cada día desde donde estés; la casa, la colonia, el taller y no solo a través de un partido político, y es también una invitación para lograr juntos un México justo, libre y democrático.

“Por la libertad” “México tiene que seguir cambiando sin odio y sin violencia”.
Gracias Tatiana

Myriam Arabian Couttolenc
Marzo 2008


Nota aparecida en el periódico "La catarina": "La verdad es un fetiche codiciado"

Con motivo de la lectura de textos que hizo Eduardo Montagner en la librería Profética UDLA, el periódico "La Catarina" publicó el siguiente artículo el pasado 5 de marzo:


La verdad es un fetiche codiciado

Mario Bellatin le dijo a mi mamá que nunca debieron llevarme con el japonés que me enseñó los Kanyis porque ahí empezó mi perversión

Pedro E. Sanz / Jaime Solís


Varios miembros de la comunidad universitaria tuvieron la oportunidad de tener un contacto más cercano entre autor y lector durante la visita del escritor poblano Eduardo Montagner a la sucursal de la librería Profética, situada en el interior de nuestra institución, el pasado jueves 28 de febrero.

Además de la presentación de su novela “Toda esta gran verdad”, escuchamos un nuevo cuento corto, “Muerte sin importancia”, que será incluido en una antología de narradores mexicanos donde el autor hace referencia a escenografías de establos y a tradiciones de granjeros. Al final de la presentación hubo un diálogo entre el novelista y el público asistente.


Eduardo Montagner escribe tanto en español como en veneto. Es licenciado en lingüística y literatura hispánica por la Universidad Autónoma de Puebla, ha realizado algunas traducciones del japonés y sus trabajos han sido publicados en medios locales impresos y cibernéticos. Obtuvo el tercer lugar en la novena edición del Concorso letterario Internazionale in Lingua Veneta “Mario Donadoni”, Sezione Estereo en véneto. Además es coordinador de la antología de relatos Parlar par veneto, víver a Messico.


“Toda esa gran verdad”; publicado por la editorial Alfaguara; es producto del taller literario impartido por Daniel Sada en la Casa del Escritor en Puebla. Relata la historia del joven Carlo, que está enamorado de Paolo, amigo heterosexual y novio de su prima. El protagonista está enamorado de las botas de hule que usa su amigo, aunque es incapaz de calzarlas. Padece y goza envidiándolas. Durante la presentación, Montagner comentó sobre su trabajo con el director Jaime Humberto Hermosillo, en el guión cinematográfico de la novela, llamado Fetiche.


Terminada la presentación, al autor brindó la siguiente entrevista exclusiva para La Catarina.


¿Cómo se define Eduardo Montagner?

Creo que me definiría como una persona cuya sensibilidad desde niño lo llevó a ser un bicho raro en su pueblo y alrededores, que encontró en la grafía y en la música – sobre todo la música como escuchaba obsesivo – las herramientas para expresar esa sensibilidad y esas heridas a las que me llevó esa sensibilidad. Seré muy observador de la gente, al grado que me cuesta trabajo compartir con ella como aparentemente todo mundo lo hace. Desde muy niño todo me agitaba, me acordaba… tenía un sentido del drama, todo lo veía con ese sentido. Me costaba mucho trabajo jugar con mis compañeros de primaria y cosas de ese estilo. Me recluía sin ningún recurso a mano, pero finalmente descubrí la escritura y entonces a encerrarme.

¿Cómo empieza la aventura de escribir, de generar las primeras letras?

Mi primer interés fue, curiosamente, los ideogramas japoneses, me interesaron durante la adolescencia. Fue como una manera de llegar. Me provocan enigmas, estaba en busca de enigmas.

Platiquemos sobre tu obra. ¿Cómo surge “Toda esa gran verdad”?

Sería difícil de contestar. Hay una parte muy autobiográfica, casi al final, cuando menciono a un niño que lo obligaban a hacer labores del establo. Esa fue la última parte que escribí de la novela. Para mí fue traumática salía a trabajar en serio y asumir que tenía que vestirme de cierta manera, tenía que asumir ciertos gestos, hacer ciertas labores, quería ser un niño que jugaba y también tenía que interrumpir los juegos. Creo que la novela surge de este trauma.

Platícanos del Fetiche, para algunos puede ser tan simple y para otros es tan profundo sacar una fijación de las botas, de su olor.

Me preguntaron hace poco por qué no había puesto Chipilo, ya expliqué por qué. No era la intención, aunque por supuesto me baso en la atmósfera de Chipilo, pero quise trascenderlo. Respecto al fetiche en particular ponerte las botas era como el inicio de la condena, como “ya me disfrace”.

La estenografía es otro aspecto importante en tu novela. ¿Cuál es su función?

Tal vez sea mi vista. Quizá soy un chipileño tradicional más de lo que he creído. Siempre he pensado que nunca lo he podido ser y que mi trauma ha sido no haber podido ser lo que mi medio me exigía, que no era meterme a leer ningún libro ni ponerme a cuestionarme sobre la vida, simplemente ordeñar vacas e ir a recoger alfalfa. La situación que está viviendo el país, el tratado de libre comercio que está dejando por la calle de la amargura al campo y la ganadería y la urbanización de Chipilo, me obliga a hablar sobre ello. Daniel Sada comentó: “en tu novela hasta los perros son eróticos”. Me gustó haberlo logrado porque son ambientes que tienen la capacidad, al menos para mí que nací allí, de no provocar repugnancia. Es algo sucio pero también te provocan apego.


Tu libro fue como un homenaje a “confesiones de una máscara de Mishima” y “Paradiso de Lezama Lima”, ¿Qué viene para Eduardo Montagner?

Cuando leí “Confesiones de una máscara” no me gustó, el amigo que me la prestó me dijo: “es una novela buenísima”, yo me imaginaba otra cosa. Creo que no estaba asimilando, no había escuchado grandes comentarios, por supuesto después lo compré y la releí, también la conseguí en japonés. Es difícil leer a Mishima en japonés, pero me he medio metido por todo lo que significó. Muchas personas me critican porque hablo mucho sobre la muerte, pero son cosas que uno trae.

¿Cuánto tiempo tardaste en escribir “Toda esta gran verdad”?

Me tardo más en corregir que en escribir, entonces vino mucho tiempo de corrección, la empecé en noviembre de 1998.

En la presentación comentaste que tu novela es totalmente cinematográfica.

Hacerla cinematográficamente no fue intencional, fue por el sustrato que tengo de la dramaturgia. Aprendí los elementos dramáticos de novela, los poetas y los narradores, especialmente los poetas, son más enigmáticos. No hay manera de enseñarles a escribir, no hay método. Hay una película y obra de teatro que siento muy cercana a mi obra, muy poco comentada porque la descubrí después de haber publicado mi novela, se llama Porcile de Pasolini, “pocilga” en italiano, le noto muchos paralelismos. En esa película hay un personaje que en lugar de estar con las botas de hule está con los cerdos y al final es devorado. Escuchar la música de Michael Nyman me detonó la novela. Tenía la idea de escribirla algún día, cuando escuché la música de Nyman, sobretodo “Memorial” en las películas de Peter Greenaway, para mí la recursión total y lo sublime en su grado mayor.

Hablando del proyecto cinematográfico, ¿qué te gustaría ver en pantalla?

Me gustaría ver lo que vio Jaime Humberto Hermosillo en la novela.

Por último, ¿es posible salir de impune de tanta perversión?

Creo que no. Uno es perverso por el simple hecho de ponerse a escribir. Mario Bellatin le dijo a mi mamá que nunca debieron llevarme con el japonés que me enseñó los Kanyis porque ahí empezó mi perversión.

martes, 4 de marzo de 2008

Nota aparecida en el periódico La Jornada de Oriente: "A punto de aprobarse la ley para el fomento del libro, Profética busca convencer a senadores"

A punto de aprobarse la ley para el fomento del libro, Profética busca convencer a senadores

A punto de que el Senado de la República apruebe la Ley para el Fomento del Libro y la Lectura “por unanimidad”, como lo ha expresado la legisladora María Rojo, esta iniciativa –a 18 meses de ser vetada por Vicente Fox– sigue encontrando oposición entre algunos libreros, escritores y promotores de la lectura. En ese sentido, como una propuesta de ejercicio de ingenuidad ciudadana, Profética la Casa de la lectura (7 Sur 301) exhorta a la población a escribirle a los senadores poblanos para pedirles que se instruyan en el tema y aprueben la ley, que en este momento se encuentra en proceso de discusión.
De acuerdo con el mensaje que hacen circular por internet, a interesados en el tema, recomiendan escribirle a Melquiades Morales Flores (mmorales@senado.gob.mx), Marco Humberto Aguilar Coronado (haguilarcoronado@senado. gob.mx), y Rafael Moreno Valle (rmvalle@senado.gob.mx), representantes poblanos en la Cámara Alta, para lograr el apoyo a todos los involucrados en la cadena del libro, que va desde los distribuidores, editores, hasta las librerías.

Luego de año y medio de permanecer “parada” en la Cámara de Senadores, las comisiones de Educación y Cultura reiniciarán la discusión en dos semanas. Esta ley fue devuelta a la Cámara Alta por las observaciones hechas por el entonces presidente Vicente Fox, quien vetó la legislación aprobada por el Congreso de la Unión en 2006, incluyendo el precio único del libro en todo el país.

Sobre este tema, el Conaculta afirma que México es uno de los principales países en producción editorial de América Latina y aunque reconoce que la comercialización de libros sí enfrenta limitaciones al existir solamente 600 librerías y 900 puntos de comercialización, resalta que la Red Nacional de Bibliotecas Publicas cuenta en la actualidad con 7 mil 200 establecimientos que cubren 92.71 por ciento de los 2 mil 455 municipios en el país.

La ley introduce, entre otros aspectos, las siguientes grandes novedades: establece que la SEP y el Conaculta la obligación de participar en la formación de lectores y el compromiso de determinar el Programa de Fomento para el Libro y la Lectura; además que es una obligación de la SEP la dotación de acervos para las bibliotecas de aula y escolares, lo que garantiza la supervivencia de este programa; la creación de un Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura, como un espacio de concertación entre los diversos eslabones de la cadena del libro: autores, editores, impresores, papeleros, distribuidores, libreros, bibliotecarios, lectores; y sobre todo el sistema de precio único en el país.

No obstante, las críticas señalan que de aprobarse generaría monopolio de ciertos editores, cuestionan que en su esencia no es una ley del libro sino del precio único, que privilegia el editor y no al librero o al escritor, que no fomenta la lectura y que sigue omitiendo asuntos relacionados con la cadena de producción y distribución del libro en México.

El editor Miguel Ángel Porrúa asegura que no debe aprobarse esta ley si no hay una discusión sobre la situación del libro en México, que hoy es controlada por cuatro grandes grupos trasnacionales frente a los cuales las editoriales nacionales compiten en desventaja. Se trata de Random House Mondadori, perteneciente a la alemana Bertelsmann; Santillana del corporativo español El País; Planeta, también español, y Lagardère, corporativo francés al que pertenece Grupo Anaya.

De la misma opinión es Pedro López, director general de librerías El Sótano, quien acepta estar contra esta ley por el tema del precio único. “Los editores quieren el precio único para bajarnos los descuentos a los libreros, ellos nos dicen: ‘Si hay precio único tú ya no vas a dar el 30 por ciento de descuento, vas a darlo al 100 por ciento; por eso te voy a bajar mi descuento, te doy menos, pero vas a ganar más’”.

¿El precio único será la medida de democratización de acceso al libro?

El precio único es una medida que busca que todos los habitantes de México tengan más y mejores oportunidades de encuentro con los libros, pues al establecer que haya un mismo precio de venta al público para cada libro, alimenta que haya más y mejores librerías. También contribuye a que haya libros de todos los temas y gustos a precios accesibles.

El sistema de precio único ha estado en vigor desde hace más de 100 años, en varios países de Europa. Actualmente está en vigor en España, Francia, Dinamarca, Alemania, Argentina, Japón y Corea, entre muchos otros países, y varios están en proceso de adoptarlo, como Bélgica, Ecuador y Chile. En todos ellos ha colaborado a que puedan competir con mayor equidad editoriales y librerías grandes y pequeñas, y a que el público pueda tener una mayor cantidad de libros diferentes a su alcance.

¿Por qué es bueno para los lectores?

Porque contribuye a que haya mucha mayor diversidad de libros; porque la experiencia dice que mantiene el precio de los libros por debajo de la inflación; porque acerca el libro a toda la población; porque impide la discriminación geográfica, es decir, que los que viven fuera de la capital paguen más, tengan menor surtido y se encuentren más alejados de ellos. Además hace que se distinga a las diferentes librerías por la calidad de su atención y su surtido.

Asimismo, porque evita las enormes disparidades de precios que existen hoy en el país; porque permite que todos tengamos la confianza de que en cualquier lugar encontraremos el mismo libro al mismo precio.

¿Por qué impide el precio único que hayan descuentos?

Existen varias razones. La primera y más importante es porque los descuentos que se ofrecen son artificiales, pues se aumenta el precio de todos los libros y sólo en algunos lugares ofrecen “realmente” descuento. Conjuntamente, los descuentos son discriminatorios pues se privilegia algunas zonas en perjuicio de otras.

En ese tenor, el sistema de precio único democratiza el acceso de la población al libro y genera más librerías, por tanto más oportunidades de crear lectores.

Actualmente, México tiene un índice de librerías por habitante muy por debajo de los países de Europa, e incluso América Latina. Más de la mitad de los mexicanos viven en municipios que no tienen librerías.

Hace 40 años, en el país había mucho más librerías por habitante que hoy. En los últimos 15 años cuatro de cada 10 librerías de México han cerrado, esta situación va en ascenso. En los países en que el precio único se aplica, se ha comprobado que no sólo se ha detenido esta tendencia, sino que han generado condiciones para que abran nuevas librerías, lo que facilita el acceso del lector al libro. Para mayor información visite la página: www.leydellibro.org.mx.
(Yadira Llaven)
Jornada de Oriente
Martes 4 de Marzo de 2008

viernes, 29 de febrero de 2008

"La noche del lector" con Rodolfo Castro

Rodolfo Castro

Una nueva apuesta de Rodolfo Castro en Profética: La noche del lector.

Los últimos viernes de cada mes se llevará a cabo este espectáculo donde Castro da voz a narraciones de la literatura universal.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Conferencia "Música, significado y espíritu" impartida por Claudio Naranjo


Claudio Naranjo



En medio de gran expectación por parte de un numeroso público Claudio Naranjo dictó la conferencia "Música, significado y espíritu" donde mostró con ilustraciones musicales cómo la música, lejos de constituir un fenómeno puramente estético, es un vehículo de la conciencia, y por lo tanto un lenguaje que permite la trasmisión de vivencias, de modo semejante a como el lenguaje verbal nos sirve para trasmitir conceptos. Por más que persiste en el mundo académico la noción decimonónica de la música pura "no buscaríamos tanto la música si no constituyese para nosotros un alimento espiritual", propuso Naranjo, y uno de los propósitos de su conferencia fué dar una idea de cómo se explica que la organización del sonido en el tiempo pueda trasmitir actitudes ante la vida.







Claudio Naranjo durante la conferencia







El patio de Profética, Casa de la lectura fué insuficiente para recibir a más de 200 personas que se dieron cita para escuchar a Claudio Naranjo.




No sólo el patio; también los pasillos del segundo piso tenían gente escuchando a Naranjo.



Puedes escuchar la conferencia completa aquí, sólo haz click en la sección que quieras escuchar:


viernes, 15 de febrero de 2008

"Recursos humanos" de Antonio Ortuño


Antonio Ortuño, Gabriel Wolfson, Jaime Mesa y Eduardo Montagner presentaron "Recursos humanos", Anagrama, Barcelona, 2007.



A continuación el texto íntegro de Gabriel Wolfson, leído la noche de la presentación en Profética:
(sobre Recursos humanos, de Antonio Ortuño)

¿Cómo hablar, en mi caso, de Recursos humanos de Antonio Ortuño sin aludir a la idea de la ‘generación de los 70’s’ o la ‘no generación’, como ya ha dado en llamársele? Me refiero a lo siguiente: por diversas razones, leo muy pocas novedades editoriales, no sólo mexicanas; de hecho, me gusta pensar que cuando alguien me pregunta por escritores mexicanos recientes que valgan la pena, tengo ya un par de nombres —de poetas, tristemente— de los que puedo hablar con mucho entusiasmo, y que por otra parte ya es un bien aceptado lugar común decir que entre los narradores no hay nada sobresaliente. Pero entonces me encuentro casi obligado a leer el libro de alguien nacido el mismo año que yo, y termino pensando que, si bien es cierto que a esta generación la distingue un afán obsesivo, ambicioso y pueril por autodefinirse (así sea definirse con la no definición), en todo caso algunos de sus miembros han decidido enfrentarse a ese mito del boom como hoyo negro que nulifica toda la escritura subsecuente. Esa sí, o esa también, me parece una cuestión bajamente generacional: la postura de algunos críticos o lectores o escritores que, formados en los tiempos gloriosos del boom, niegan toda posibilidad posterior de grandeza literaria, sin reparar, por una parte, en que muchos quizá se sientan incómodos o de plano asqueados con eso de la grandeza literaria, y por otra, dicho sea de paso, en que de esa forma, instalados en el canto al esplendor pasado, no importa tanto lo que bien o mal pronostiquen de los nuevos escritores como lo que construyen al dar por hecho: una entidad intocable, los autores del boom y sus alrededores. No seré el primero en decir que García Márquez no me parece un buen escritor, pero más allá de las bravatas, me gustaría insistir en el hecho de que, según percibo, algunos escritores actuales (Ortuño entre ellos) han decidido enfrentarse al reto del boom, al reto de los panegiristas del boom y al reto del violento y estúpido y seductor mercado editorial, una de las herencias del boom. Los resultados no sabría cómo evaluarlos, pero que de ese enfrentarse se deriva una impresión de incertidumbre, algo que genera dudas y cuestionamientos, ya me parece más que suficiente.


En Recursos humanos de Antonio Ortuño encontramos, antes que nada, algo que ya han señalado otros lectores: una voz poderosa, dueña de múltiples recursos y dispuesta a explotarlos sin tregua. Si en las novelas de folletín el autor apostaba por retener al lector capítulo a capítulo, a través de los finales de las sucesivas entregas, Ortuño parece tener más desconfianza del infiel lector actual, a quien un timbrazo del celular puede distraer ya no digamos de la lectura de una novela sino de un encuentro sexual o de la atormentada confesión de un gran amigo. Ortuño retiene a su lector frase a frase, generando así pequeños bloques de una contundencia permanente. Se puede abrir al azar su novela y encontrarse con sentencias como estas, con las cuales formar, en tiempos de ociosidad, una “Imitación de Cristo” para el siglo veintidós: “Debería decirle que no soy fino, que soy todo menos fino, que corto las etiquetas de mi ropa para que los compañeros del trabajo no puedan constatar lo baratas que son. Pero no se seduce a una mujer con una lista de insuficiencias”; “Incluso los románticos entendieron que para que su cacharrería conceptual funcionara en una pareja, los requisitos eran dos amantes guapos, que la chica fuera prostituta y que no se arredrara ante, digamos, un apetito repentino por la sodomización —este comentario suena como una ordinariez y sin embargo es de Byron”; “Odio cada escritorio y mesabanco de este sitio, cada metro de alfombra impoluta, cada clavo que sostiene el diploma de un ángel, cada vaso de plástico que será rellenado con agua, bebido, estrujado y desechado minuciosamente. Odio cada grapa que mantiene unido un presupuesto, un informe, un memorando. Pero soy una bestia simple y me amansa la manteca vegetal ofrecida a modo de chocolate”, o bien: “Soy una perra: acepté la oficina en el piso tres y un aumento de sueldo asombroso a cambio de que Hugo Machado no tenga que preocuparse por algo tan absolutamente vulgar como trabajar: eso lo haré yo”.


Yo no he leído la novela anterior de Ortuño, El buscador de cabezas, así que no sé si la miserable vida oficinesca que conforma Recursos humanos sea o no para él un asunto novedoso. Pero quiero pensar que, en todo caso, no se trata de un ‘tema’ elegido entre otros posibles, como quien elige una corbata o una ensalada: en un momento en que las ciudades se organizan en torno a los rascacielos de las transnacionales, en que las escuelas —incluso las públicas— conciben a sus alumnos como ‘clientes’ y buscan certificaciones de ‘calidad’ y ‘excelencia’, en que una humilde oficina de correos presume carteles con la ‘misión’ y la ‘visión’ entrecomilladas, en que, en fin, el ethos empresarial infecta desde el lenguaje bélico hasta el eclesiástico, desde la secretaría de gobernación hasta las fiestas familiares, la vida oficinesca no es un asunto menor: la oficina como índice del mundo, con sus códigos de conducta, su diseño sofisticado, su registro civil, sus mitologías, su compromiso social, su erótica, su política y su estética. Pero ya no es, claro, como muy bien lo pinta la novela de Ortuño, la oficina burocrática, el gran Estado aburrido, gris, polvoso y de bajo perfil, sino el edificio ‘inteligente’, transparente, benévolo y paranoico de un corporativo.


Quisiera terminar con esto, que fue para mí el mayor valor del libro: a través de las analogías bíblicas (por las páginas de la novela cruzan ángeles y demonios, Cristos y Magdalenas, y de hecho la historia central, el violento ascenso de Gabriel Lynch, empleado medio, a las alturas gerenciales, alude al episodio de Jacob, su sueño de la escalera y su lucha con el ángel); a través de una trama en ascenso que concluye con el protagonista orillando a su enemigo a cometer un crimen mediante el cual terminará de dominarlo y poseerlo, parece que en Recursos humanos se teje la historia del Mal, de la suprema malignidad creadora, de la conspiración perfecta, donde todos los relumbrantes detalles nos llevan al aún más relumbrante y apoteósico final. Pero afortunadamente no es así: Gabriel Lynch no es eso, su lenguaje de crudas franquezas, autoescarnios y autosuficiencias es quizá el último de los aditamentos que necesitaba para ser igual de despiadado, encantador e idiota que los directivos y ejecutivos con quienes sueña. Su ascenso, que él cree obra magna de su miseria y su cinismo, es en realidad, como nos lo muestra la propia estructura de la novela de Ortuño, obra de muchos: le debe a la acción no prevista de los otros (ahí están las varias y muy atractivas subtramas del libro), le debe también a una rebeldía bien ironizada como objeto de consumo (una argamasa que deriva lo mismo de las biografías del Che que de películas como “El club de la pelea”), le debe a las coincidencias, a los impulsos y le debe al azar. La historia de Gabriel Lynch, pensaríamos, puede funcionar como emblema de muchas cosas, pero en lo esencial no es emblema de nada: la novela de Ortuño desmonta, pues, la gustosa estilización del mal, la fe de Gabriel Lynch de que existe un sentido trascendental en su propia historia, y al final nos obliga a ver al protagonista desde el exterior, afuera del encantamiento del texto, para encontrarlo en su simple y ya no estetizada abyección.


Gabriel Wolfson

sábado, 9 de febrero de 2008

"Pulir Huesos" 23 poetas latinoamericanos antologados por Eduardo Milán

Si alguien viene, si alguien se va:
vaivén: perfil, sombra, nicho, violín.

Si alguien se va, turbio el perfil,
en mi columna crecerá su sombra.

Si alguien viene, aunque sólo se asome,
que vuelva la espalda hacia su nicho.

Si todos se van, el polen de la casa
reclamará plumero y un solo de violín.

Julio Eutiquio Sarabia


Eduardo Milán

"Intentar atrapar la variedad y complejidad del fenómeno poético" es uno de los propósitos que movieron al poeta uruguayo Eduardo Milán, a reunir en "Pulir Huesos" (Galaxia Gutenberg, 2007, P.V.P. $520.00 MN en Profética) a 23 poetas latinoamericanos nacidos entre 1950 y 1965. La antología, que busca "nacer totalmente en América Latina, reunir una serie de poetas poco conocidos y que por muchas razones no tienen el conocimiento que merecen y que podrían tener".


Julio Eutiquio Sarabia, Eduardo Milán, Silvia Eugenia Castillero, Francisco Magaña y Roberto Rico, el jueves 7 de febrero en Profética

"Sigo mis gustos y mis preferencias en la selección de lo que hay. El panorama de lo que se escribe y la mirada que ordena ese panorama están planteados según mi visión. El intento de transmitir un determinado lapso temporal de escritura no implica el esclarecimiento de su problemática y menos su simplificación. Por el contrario, a veces el planteo de una realidad de escritura en este tiempo parece colaborar con el oscurecimiento, si no de la escritura, del tiempo del planteo. Responder, por ejemplo, a la interrogante que se suspende en el arte poético latinoamericano -y no sólo: occidental también, porque se trata de una cuestión de Occidente el concepto de transformación artística así como la determinación de lo nuevo planteada en la dimensión del reto y aún más: del deber ser -luego de la desaparición activa de las vanguardias históricas en las décadas treinta y cuarenta del siglo pasado- no es tarea fácil.", dice Milán en el prólogo.

Julio Eutiquio Sarabia


Más de cien personas se dieron cita en Profética a escuchar a los poetas  Silvia Eugenia Castillero, Francisco Magaña, Roberto Rico y el poblano Julio Eutiquio Sarabia, quienes poblaron los muros de Profética con sus voces. 

Destacan también entre los poetas seleccionados en Pulir huesos:  Eduardo Hurtado, Tedi López Mills, Josu Landa, Jorge Fernández Granados, Maurizio Medo.



Silvia Eugenia Castillero


"La poesía latinoamericana es compleja (...), hay que concebirla como una serie de corrientes distintas que se encuentran y se cruzan", dijo Alejandro Palma Castro, quien moderó el evento.

La poesía, pese a ser poco frecuentada en nuestros días, con Pulir huesos reafirma su vigor y su vigencia.


Esta flor
amarilla
de cuatro pétalos
                        abiertos
sobre la arena,
se afana y dura,
resiste y brilla,
sostiene
contra el mar
su vocación de estrella.


                                           Eduardo Hurtado


jueves, 31 de enero de 2008

Muestra tu Moleskine edicion 2007

Algunas de las libretas que destacaron en el concurso convocado por Profética, "Muestra tu Moleskine 2007" y que estuvieron exhibidas al público en Profética UDLA del 31 de enero al 3 de marzo de 2008.


miércoles, 30 de enero de 2008

Presentación del número doble de la revista "Fractal" dedicado a Colombia

En una edición doble (números 45 y 46) la revista Fractal hizo homenaje a Colombia bajo el título "Un espejismo llamado Colombia". "Los artistas y los académicos colombianos han podido llamar la atención y apostar por formas diversas de interpelación: desde la palabra y desde la imagen visual, cuya polivalencia busca sensibilizar para repensar el mundo y para afrontar la adversidad" escribe Fabio Jurado Valencia respecto a este ejemplar de la publicación.



Una de las principales metas de este homenaje doble es mostrar a la otra Colombia, aquella que existe además de García Márquez o Álvaro Mutis.

Como muestra de ello, el miércoles 30 de enero a las 19:00 horas se llevó a cabo la presentación de la revista en Profética, Casa de la lectura. En ella participaron Marco Tulio Aguilera, de la Universidad Veracruzana; Alejandro Palma Castro, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Enrique de Jesús Pimentel; el Dr. Pedro Serrano, de la Universidad Nacional Autónoma de México y Jorgue Abascal de la Universidad Iberoamericana.

Jorge Abascal dio la bienvenida y fungió como moderador del evento. El primero en hablar, fue Marco Tulio Aguilera, que leyó su cuento "El imperio de las mujeres", mismo que aparece en las páginas de Fractal y narra las desventuras de un escritor con las mujeres de su vida que, en palabras del autor, "son las que siempre terminan decidiendo".


A continuación, Alejandro Palma Castro habló de algunas secciones de la revista y de la importancia de la literatura colombiana, sobre todo en géneros poco explorados como el dadaísmo. Habló de la necesidad de revisar a excelentes autores colombianos que quizás no tengan la fama de Gabriel García Márquez, como Raúl Gómez Jattin.

Posteriormente, Enrique de Jesús Pimentel leyó cuatro poemas incluidos en la publicación de cuatro importantes autores colombianos: Amparo Osorio, Gonzalo Márquez, Fernando Deus y Juan Felipe Robledo. Comentó finalmente que Colombia es un país que facilita la creación poética, "es un ambiente lleno de poesía", dijo Pimentel.

El evento finalizó con la participación del Dr. Pedro Serrano, quién puntualizó que la finalidad principal de este número de Fractal es "ir a Colombia para conocer la verdadera Colombia, para saber qué es y qué se escribe ahí". Para poder realizar este viaje, no sólo se incluyó la narrativa y la poesía más representativas en la actualidad colombiana, sino que se complementó a la revista con fotografías de Colombia(mismas que se proyectaron a lo largo de la presentación).

jueves, 10 de enero de 2008

(concurso de libretas)

Hablando de las libretas de apuntes sueltos, Elías Canetti escribió lo siguiente: " Un hombre -y ésta es es su mayor suerte- es un ser plural, múltiple, y sólo puede vivir por cierto tiempo como si no lo fuese. En los momentos en que se ve a sí mismo como esclavo de sus objetivos, no hay sino una cosa capaz de ayudarlo: ceder a la pluralidad de sus inclinaciones y anotar, sin elección previa, lo que le pase por la cabeza".

El profesor animoso, el borracho profesional, la experta en relaciones públicas, la alumna invariablemente juvenil, el comprometido salvador de ballenas, el novio a quien no da vergüenza presentar en público, la consumidora concientizada, todos podemos en algún minuto prodigioso hacer a un lado nuestras asalariadas petrificaciones y enfrentarnos a nuestra libreta privada, que sin clemencia pero con ligereza nos dice: " soy alcohólico, soy un genio, soy un farsante, y eso a nadie le importa, ni siquiera a mí".

Dos puñados de libretas frente a millones de blogs. Y es que, claro, también son portátiles, también se pueden pomposamente intervenir, también sirven como diario, agenda, lienzo o diván. Sin embargo, algunos insisten en preferir lo táctil: palpar la sospechosa mancha real sobre la libreta almenosprovisionalmente real.

Y una cosa más: la libreta no es para consumo generalizado sino de uso personal. Se aprende a leer cuando se escribe, se aprende el énfasis cuando se deja una hoja en blanco.

Hasta que a alguien se le ocurre un concurso y una exposición de libretas... el daño está hecho.


Gabriel Wolfson